Retículas

La retícula es un elemento de composición que tiene toda publicación, es una regla invisible para el espectador, pero visible para quien diseña. Es una base sobre la que se puede trabajar y donde aplicar los elementos que componen la publicación: columnas, páginas, etc.

Las retículas ayudan a dar equilibrio y una estructura a tu página: hacen que alinear los distintos elementos de tu diseño y saber dónde colocarlos sea mucho más fácil y sencillo.

También la conocemos como maqueta: es un instrumento de composición para el diseño de libros, periódicos, revistas… para todo lo que forma parte de los medios gráficos impresos. Es una estructura invisible.

Una retícula bien organizada tiene que tener un modo armónico con el formato y la orientación del papel. Por lo tanto, en la retícula es muy importante la división geométrica de un área, dividida en columnas, espacios, márgenes, etc. Tiene que estar dividida con precisión. Debe definir la posición de todos los elementos que aparecen en la página (dónde va el título, subtítulo, pie de foto, etc.). No es algo rígido y depende del medio para el que se utilice. Esa rigidez se rompe sobre todo en los periódicos.

Son de gran ayuda para mantener organizado y estructurado el diseño. Te ahorran un buen tiempo de indecisión a la hora de realizar el diseño, puesto que se puede ver con facilidad dónde tendría que ir alineado cualquier elemento. En especial, son particularmente útiles a la hora de diseñar documentos con mucho texto en los que se debe ser coherente, como las revistas o los reportajes. Cuando estás diseñando algo, como la estructura de una revista, puede resultarte útil hacer un boceto de la retícula antes de comenzar. Imagina que ya has diseñado una página con una retícula de 6 columnas. Ahora puedes pensar los elementos que quieres incluir en la página y probar con su colocación dentro de la retícula. De esta forma, colocar los elementos de forma equilibrada pasará a ser una tarea mucho más sencilla.

Solo porque utilices una retícula para tu diseño no significa que tengas que ceñirte estrictamente a ella. Si crees que un elemento quedaría mejor sin alinearlo con la retícula, ponlo como tú consideres. El objetivo de la retícula es crear una estructura, pero no dejes que imponga límites a tu estilo de diseño.

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